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Vuelve a casa!

Vuelve a casa

Había una vez una viuda, que vivía con su hijo en un menesteroso desván. Años atrás, la mujer se había casado en contra de la voluntad de sus padres y se marchó a vivir con su esposo en un lejano país. Su esposo fue un hombre infiel e irresponsable, y después de varios años, murió sin haber hecho provisión alguna para ella y su hijo. Con gran dificultad, logró hacer frente a las necesidades básicas de la vida. 
Los momentos más felices en la vida del niño, fueron cuando la madre lo tomaba en sus brazos y le contaba sobre la casa de su abuelo en el antiguo país. Ella le hablaba sobre el césped verde, los elevados árboles, las flores silvestres, las hermosas pinturas y las deliciosas cenas. El chico nunca había visto la casa de su abuelo, pero para él, era el lugar más hermoso en todo el mundo. Anhelaba la llegada del momento, en que iría a vivir allí.
Cierto día, el cartero tocó a la puerta del desván. La madre reconoció la escritura en el sobre, y con dedos temblorosos lo abrió. En su interior había un cheque y una hoja de papel en la que podía leerse solo tres palabras: Vuelve a casa.
Nuestro Padre celestial extiende sus brazos y nos recibe otra vez, en el lugar de descanso y restauración espiritual, al final de un día agotador.
Dios es fiel y justo para perdonarnos todo cuanto hemos errado, si confiadamente nos acercamos a ÉL y se lo contamos, reconociendo nuestros errores. ÉL nos da la bienvenida a su sanadora presencia  y nos concede el milagro de milagros: continúa amándonos.
El Padre, te extiende un llamado para que regreses a casa. ¿Por qué no concluyes tu día, en la comodidad y provisión de su presencia?
Lucas 15:24 Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido y es hallado.
Fuente: cristianareflexiones.wordpress.com

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